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“Nuevo” Asteroide No Caerá en la Tierra en 2046

9 marzo, 2023
Asteroide 2023 DW no caerá en 2046

Pese a lo que titulan muchos medios, el asteroide 2023 DW recientemente descubierto no es un peligro para nuestro planeta y su eventual caída anunciada para 2046 es solo un fake.

Importantes medios de comunicación internacionales anuncian el descubrimiento del asteroide denominado “2023 DW”, que se encontraría en trayectoria de choque con la Tierra, lo que se produciría el 14 de febrero de 2046. Un miércoles, por si quiere ir agendando. La verdad no es tan así…

La NASA anunció que dicho asteroide fue descubierto el pasado 26 de febrero en el observatorio en Atacama, Chile, y tiene un diámetro de aproximadamente 50 metros.

Si bien la agencia espacial estadounidense informó que “Se necesitan varias semanas de datos para reducir las incertidumbres y predecir adecuadamente sus órbitas años en el futuro”, los cálculos actuales determinan que su máxima aproximación a la Tierra sería el 14 de febrero de 2046 a 1,8 millones de kilómetros del planeta, vale decir casi 5 veces la distancia que nos separa de la Luna, de unos 385.000 km.

Visitantes del Espacio

No será el primer ni el último visitante que llegue a nuestro planeta desde el espacio. Eso ocurre todos los días, la Tierra es «golpeada» por unas 100 toneladas de material espacial cada día, pero la mayor parte es solo polvo o diminutos fragmentos de hielo procedentes de cometas.

Sin embargo, ese es un riesgo que no se descuida por parte de los investigadores del espacio, en tanto hay más de 10.000 asteroides conocidos que se consideran “próximos a la Tierra”, por hallarse a menos de 0,3 Unidad Astronómica de nuestra órbita, es decir aproximadamente a la tercera parte de la distancia media entre la Tierra y el Sol.

Gran parte de estos asteroides son residuos de cometas extinguidos, en tanto otros tienen su origen en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter donde la influencia gravitatoria de Júpiter expulsa al sistema solar interior a los asteroides que caen en zonas de baja influencia.

cinturón de asteroides

Este cinturón de asteroides se formó junto con el resto del sistema solar.  La materia contenida en la región del cinturón habría podido formar otro planeta, pero las perturbaciones gravitacionales de su vecino, el gigante Júpiter, produjeron que estos fragmentos colisionaran entre sí a grandes velocidades y no pudieran agruparse, resultando en el residuo rocoso que se observa en la actualidad. En él se destacan el planeta enano Ceres, el mayor de todos los cuerpos del Cinturón, junto a Palas, Vesta, Higia y Juno, como figuras principales de un mar de materia que equivale aproximadamente al 4 % de la masa de la Luna.

No Hace Falta Inventar

Sabemos lo tentador que resulta sorprender a los lectores con algo nuevo y sorprendente, difícilmente creíble, pero no hace falta recurrir a anuncios de catástrofes para ello, en la medida de que ya suceden cosas increíbles en el terreno espacial, que resultan difíciles de creer, en este caso en torno a los asteroides y la defensa del Planeta.

Volviendo al Cinturón de Asteroides entre Marte y Júpiter, en tanto la fuerza gravitatoria no es constante ni permanente en esa zona estos cuerpos cuentan con órbitas erráticas, lo que hace que periódicamente algún elemento “escape” del cinturón propiamente dicho y se adentre en el espacio interior, convirtiéndose así en un potencial peligro para la Tierra.

Por ello tanto la NASA como las restantes Administraciones del Espacio mantienen una vigilancia constante sobre el punto, como así también han desarrollado una serie de estudios en procura de lograr alguna forma de defensa contra un hipotético riesgo futuro.

La más desafiante y exitosa ha sido hasta ahora el Programa DART (Double Asteroid Redirection Test), desarrollado por la NASA, a través del cual se envió una nave espacial con el fin de desviar la trayectoria de un asteroide.

Así, el 26 de setiembre pasado una nave espacial de aproximadamente 500 kilos de peso se estrelló a más de 20.000 kilómetros por hora contra su objetivo, el asteroide Dimorphos, un cuerpo espacial de 160 metros de diámetro parecido a una luna, ubicado a unos 11 millones de kilómetros de la Tierra y que gira en torno a otro asteroide más grande llamado Didymos, de 780 metros de diámetro.

El objetivo perseguido era afectar su giro y desviarlo de su trayectoria, en una prueba inédita para buscar mecanismos que permitan defender a nuestro Planeta de la eventual colisión devastadora de un objeto cósmico.

La acción se completó con total éxito, y todos los Observatorios y Estaciones monitorean en forma constante al asteroide para determinar cualquier cambio en su trayectoria, en tanto ya se observó que ha visto cambiada su velocidad de giro, en lo que constituyó una gran noticia de cara a una eventual defensa planetaria en el futuro.

En efecto, según informa la NASA se alteró con éxito la órbita del asteroide, lo que marca la primera vez que la humanidad cambia deliberadamente el desplazamiento de un objeto celeste y es la primera demostración a gran escala de la tecnología de desviación de asteroides.

Previo al impacto de DART,  el asteroide Dimorphos tardaba 11 horas y 55 minutos en orbitar a su anfitrión Didymos, de mayor tamaño. Desde la colisión intencional de DART contra Dimorphos el 26 de septiembre, los astrónomos han estado usando telescopios terrestres para medir cuánto ha cambiado ese tiempo de órbita. Así, el equipo de investigación confirmé que el impacto de la nave alteró la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos en 32 minutos, acortando la órbita de 11 horas y 55 minutos a 11 horas y 23 minutos. Esta medición tiene un margen de error de aproximadamente 2 minutos.

Antes del encuentro, la NASA había definido un cambio mínimo exitoso en el período de órbita de Dimorphos como un cambio de 73 segundos o más. Estos primeros datos muestran que DART superó este punto de referencia mínimo en más de 25 veces.

Dra. Lori Glaze, Directora de la División de Ciencias Planetarias de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA

 

“Este resultado es un paso importante para entender el efecto total del impacto de DART con su asteroide objetivo” dijo Lori Glaze, directora de la División de Ciencias Planetarias de la NASA en la sede de la NASA en Washington. “A medida que nuevos datos lleguen a diario, los astrónomos podrán evaluar mejor si una misión como DART podría usarse en el futuro para ayudar a proteger la Tierra de una colisión con un asteroide, si alguna vez descubrimos que uno se dirige hacia nosotros, y de qué manera podríamos hacerlo”.

 

Curiosamente, este hecho real recibió mucha menos atención de los medios que la pretendida caída de un asteroide dentro de 23 años. Será, tal vez, que la realidad resulta a veces más difícil de creer que la ciencia ficción.