Algarabía en el Quincho de Varela

Humor

Algarabía en el Quincho de Varela

Por Pablo Vierci

En el Quincho de Varela están comiéndose al oso antes de sacarle la piel e incluso antes de cazarlo.

Un pasacalle, que adorna el fondo del Quincho, reza: “ASTESIANO Y MARSET, UN SOLO CORAZÓN”. Detrás, el parrillero suda la gota gorda, con las haciendas de media estancia chorreando grasa sobre las brasas, mientras a los comensales les gotea la saliva por la comisura de los labios, mientras hacen boca con el queso, el salamín, las aceitunas y el sushi.

-En unos días asumo como Canciller en el Gobierno de Yamandú o de Carolina y de entrada, haré un homenaje a Bustillo y a su gente. La segunda medida será un “puente diplomático” con Díaz-Canel, Maduro, Hamás, Ortega, Putin y King Kong.

-¿King Kong?

-El coreano.

-Ah, Kim Jong-un.

-Echame otro chorrito. Hoy sí que estamos tirando la casa por la ventana, qué me venís con la Regasificadora. Hay que esperar el discurso del Turco donde completará el gabinete pero si lo dejan cerca del casillero, saldrá medio entreverado y nadie sabrá que cartera asume en los próximos días.

El festejo es estentóreo.

Afuera suena la cohetería, alternada con el ra-ta-ta de las “tartamudas”, y algunos disparos de armas automáticas, que suman adrenalina a la apoteosis.

-¿Eso no fue una bazooka?

-Creo que es Óscar Groba, que quería hacer puntería con aviones de línea del capitalismo salvaje pero lo convencieron que entrene con “platos voladores”.

-¡Mirá quién llegó!

-¡Qué mujerona! ¡Qué bombón!…

-Ojo que creo que es Sebastián Marset disfrazado…

-¡Qué crack! Qué jugada de pizarrón fue todo esto. Y los Multifruta entran como chorlitos, les enredamos a la gente en Torre Ejecutiva, le armamos tormentas en vasos de agua, se asustan y como el pato, a cada paso dan una c…, para tapar cosas que ni siquiera son delito.

-¿Quién armó todo esto? Ese sí que es un fenómeno.

-Creo que fue el Turco y alguno del MLN de la vieja guardia, con la gente de Fiscalía, que es un colador. Son los que saben entreverar los tantos. ¿Quién mejor que los viejos Tupas, los que hicieron creer al mundo que la fuga de la cárcel de Punta Carretas fue heroica, una proeza de la ingeniería, cuando fue un túnel estrecho que te hace un albañil de media cuchara, que podía laburar tranqui porque adentro del Penal estaban todos sobornados, amenazados, con un cagazo general, porque hasta conocíamos las casas donde vivían los pobres diablos de los carceleros?

-Pa’ mí, para armar quilombo en rancho ajeno, nadie mejor que los bolches.

Se escucha un murmullo que crece hasta tornarse estruendoso.

-Creo que vino el invitado de honor.

Fernando Pereira sube al estrado improvisado.

-Compañeros y compañeras, tengo el honor de llamar al palenque (hace una pausa y se rasca la cabeza porque siente que a la palabra le sobra una “e” y le falta una “a”) a quien será el mentor de nuestro nuevo gobierno, el que dejó a los Multifruta contra las cuerdas, pidiendo la campana antes del knock out: ¡el doctor Jorge Díaz!

El aplauso estrepitoso se escucha hasta en tierras de “King Kong”.

De inmediato suena un vals, y Jorge Díaz saca a bailar a la diputada Bettiana Díaz, convocada por el “Bielsa” Abdala para asumir el “número 9”, como futura Ministra del Interior.

Una “standing ovation”. Afuera otra salva de disparos, repiquetean las tartamudas y truena la bazooka de Groba, celebrando el retorno al almíbar del poder.

Llega un automóvil blindado, escoltado por otros más disimulados, como coches caseros pero con motores tuneados. El pasajero baja con donaire, vestido con una chaqueta naranja.

-¡Rocco! ¿Escapaste de nuevo?

-¡Torniamo tutti!

La casi licenciada Graciela Villar manotea el micrófono.

-Como yo siempre dije, esto era entre Pueblo y oligarquía.

Los presentes braman de dicha. Entre arengas anti imperialistas se cuela algún piropo patriarcal y machirulo de los más trastornados con la bebida.

Fernando Pereira está ahora en una mesa contra el fondo, mesándose los cabellos.

-Lo que pasa es que va a asumir la cartera de Economía y los dos maestros que están con él le están enseñando la tabla del 8.

Carolina Cosse arranca su speech, centrándose en el gran enemigo de su gobierno, el cambio climático, mientras que Yamandú hace lo propio (no se sabe quién asumirá) centrándose en su infancia pobre en una casucha sin luz, entre el canariaje profundo.

Llega un helicóptero y un manotazo le levanta la bazooka a Groba, que estaba por derribarlo creyendo que era un plato volador, y el disparo explota en algún lugar lejano, ojalá que sea sin víctimas inocentes.

Del helicóptero bajan, como a la alfombra roja del Chinese Theatre de Hollywood, la “Vieja Maravillosa”, Cristina Fernández de Kirchner; el “Clase A”, Alberto, con el perro Dylan y el delfín, el “hermano mayor” de Uruguay, Sergio Massa.

El “Clase A” brinda un discurso breve pero sentido.

-De corazón, este es un día inolvidable para Dylan y para mí. Cristina me aseguró que no les cortaremos los puentes de nuevo. Volvemos al viejo Mercosur, Pepe, Cristina, Maduro y…

El suspenso se corta con cuchillo, porque hay movimiento en el helicóptero, al que todos dirigen la mirada, y se asoma, escondido detrás del asiento trasero… ¡Evo Morales!

-¡Que no le sirvan pollo!-, murmura el futuro Subsecretario de Relaciones Exteriores, que prefiere conservar el anonimato.

Se hace un silencio sepulcral.

Se está llegando al clímax.

Enormes focos iluminan al otro lado, y surge de la nocturnidad el anfitrión, el Pepe. Todos corren para levantarlo en andas.

-¡Corten!- grita el director con impaciencia.

Todos vuelven a sus puestos.

El director y sus asistentes dan indicaciones técnicas al staff, mientras los extras se beben un refrigerio. Indicaciones a los gaffers (iluminadores), a los de efectos especiales para corregir el fogonazo de utilería de la bazooka de Óscar Groba, a los de “make up” para que le acomoden las pelucas a los actores que interpretan a Sebastián Marset, Rocco Morabito y Evo Morales, a la actriz que hace de Cristina, que se le corrió el rimmel,  mojan la frente y el torso desnudo del parrillero, para que parezca sudor de verdad, ya que el fuego no son más que luces, al Turco le cambian el whisky por té con cubitos de hielo, porque el rodaje seguirá hasta la madrugada, y todos se preparan para la toma 2 de la pieza publicitaria titulada “FA RECARGADO”, con fecha de estreno a definir próximamente.