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Orsi se la juega con el plebiscito de la Seguridad Social

23 septiembre, 2023
Orsi se define sobre plebiscito
Por Pablo Vierci

-Buenos días intendente Yamandú Orsi, gracias por recibir a nuestro canal televisivo La Voz Maragata. Quería consultarlo sobre la actitud que tomará en relación al plebiscito contra la reforma de la Seguridad Social que lleva adelante el PIT-CNT.

-Estoy en contra.

-¿En contra del plebiscito?

-De los dos.

-¿O sea que se opondrá al plebiscito, hará campaña en contra, y hará campaña contra la ley?

-No dije eso, estamos en contra, pero dejamos en libertad de acción a nuestra ciudadanía.

-¿Es decir?

-En contra pero a favor de la gente.

-Tomando en cuenta que esta entrevista es para la televisión, ¿podría ser más claro y concreto? En televisión el tiempo es tirano, no sé si ya escuchó esa frase antes.

-Hay que luchar contra las tiranías.

-¿Pero en cuanto al plebiscito?

-Sí, y no.

-¿Sí al PIT-CNT y no al plebiscito?

-Eso lo dice usted. Nosotros estamos en contra. Fíjese que puede quebrar al país, dejar a las generaciones futuras sin jubilaciones, es de una absoluta irresponsabilidad.

-Entonces podemos decir que Orsi opina, concretamente…

-Yo no di una opinión. Hice apenas un comentario histórico. No sé si sabe que yo soy profesor de Historia pero antes que nada fui almacenero, y además soy canario.

-Pero respecto al plebiscito, ¿hará campaña a favor o en contra?

-Ni a favor ni en contra. En filosofía, no sé si usted lo ha estudiado, se habla del relativisimo. Nada es absoluto, amigo periodista, todo depende del cristal con que se mire.

-¿O sea lo del plebiscito sería algo similar?

-Nos vamos entendiendo. En Historia, estimado periodista, no podemos opinar de hechos que tienen menos de 1.000 años. Ese es el plazo mínimo para poder emitir una reflexión. De lo contrario, daremos un parecer contaminado por la inmediatez.

-¿Pero entonces cómo hacemos con el presente?

-De eso se encargan ustedes, los periodistas. En Historia, y máxime para un canario de alpargatas, 1.000 años son una micra en la inmensidad del cosmos. En el caso del plebiscito de la Seguridad Social, ¿cómo voy a opinar sobre algo que surgió hace unos días? En 100, 500 años podremos decir: “el plebiscito de 2024 destruyó a un país que se llamaba Uruguay, el más equilibrado de América Latina, la cuna de la socialdemocracia universal”. Pero no ahora, en caliente y menos yo, un canario criado en un almacén.

-Pero acaba de decir que puede terminar con el Uruguay como lo conocemos, liquidar la economía, sumirnos en la miseria.

-Si usted tiene derecho de hacer una entrevista para un canal de televisión del interior del país, ¿por qué el Turco Abdala y el PIT-CNT no tienen derecho de destruir al país? “La libertad es libre”, amigo, como decía en mi juventud. Junto con ese otro pensamiento tan lindo, que me define, como decía el filósofo: “dudo, luego existo”.

-Creí que el cogito cartesiano era: “pienso, luego existo”.

-Eso es de Descartes, el otro es de Orsi, que soy yo. Aunque a veces me cuesta afirmarlo porque como le dije, la duda es mi mantra.

-¿O sea que tiene sus dudas sobre el plebiscito?

-Yo le dije al Turco: “no te apoyo ni te dejo de apoyar, porque me falta perspectiva histórica”. Y al Turco le pareció bien: “No hagas nada, Yamandú, y gracias, sos un crack”. “Dudo, luego existo”. Cuando en el almacén me pedían media docena de huevos también dudaba. ¿Quién soy yo para decidir que media docena son 6? Es una convención humana, y por eso a veces le entregaba 9, o 3, asigún.

-¿Y la doña se enojaba?

-Si eran menos, sí, pero si eran más, no. Por eso le decía recién, “sí y no”. Fíjese que terminamos dudando sobre la cantidad de huevos que viene en media docena, y usted comenzó preguntándome sobre un plebiscito. Lo Humano no alcanza para dirimir estos conflictos, estimado periodista. Nos quedan grandes. ¿Un kilo son 1.000 gramos? ¿Quién lo dice? Recuerdo una clienta que vino y me dijo: “quiero un kilo de harina pero con 1.200 gramos”, y se lo di. Claro que después casi me ca… a patadas en el c… en el almacén, pero ella tenía razón. Y mírelo del otro lado del mostrador: se corrió la voz en el pueblo y ese mismo día vendí como cien kilos de harina de 1.200 gramos, hasta acabar stock.

-¿Eso puede hacer en el Banco Central, si llega a la Presidencia?

-Depende.

-¿Sería un nuevo tipo de dirigente, que no busca influir en la opinión pública sino que se deja llevar por ella?

-Exacto. Esa es la forma que tengo de hacer política. Escucho a todos y de todos aprendo.

-Aunque digan cosas contradictorias.

-La vida es más entreverada que “plato e’ tallarines”, disculpe que lo campero me sale sin darme cuenta. Le digo más: me gustaría tener dos corazones, para darle uno a los canarios y a los montevideanos y el otro al interior del país, ese gran olvidado.

-¿Y los pulmones?

-No, con uno me basta, gracias.

-O sea, ¿2 por 2 no siempre son 4?

-No, no siempre. ¿Sabe cómo multiplicaban los asirios? Con los dedos: 8 por 8 para nosotros es 56, pero para los asirios era otro número, porque no le daban los dedos de la mano y tenían que usar las manos de los que andaban por ahí, y se entreveraban y les daba 64. No cabe en la cabeza de un canario de almacén.

-¿Este sería un poco su razonamiento sobre el plebiscito?

-Nos vamos entendiendo.

-Y vamos terminando, me quedan apenas unos minutos, ¿me puede dar la hora, por favor?

-No uso reloj, amigo periodista. No me gusta comprometerme en temas tan complejos, fíjese que acá es una hora determinada y en Europa son 5 horas después. ¿Quién tiene la verdad?

-¿Por eso a veces lo imita al Pepe, por lo de “como te digo una cosa te digo la otra”?

-Tener una personalidad definida es algo que nos queda grande al común de los mortales. Es preferible imitar a los Grandes.

-¿Por lo del “canario de almacén”, supongo?

-¿Cómo lo adivinó?