Últimamente nos llegan, nuevas hazañas de cancelación pública: gente siendo crucificadas por el delito imperdonable de haber ofendido a los de siempre, esos guardianes autoproclamados de la sensibilidad universal, los progre/woke de cristal, que se rompen con una corriente de aire mal dirigida.
Un chiste malo, de esos que ni siquiera hacen gracia, alcanza hoy para desatar una cruzada moral de proporciones bíblicas, con la bendición eventual de alguna mesa política que vive de fomentar la grieta y condenar al prójimo (nunca, jamás, a los propios, que para eso están los códigos de silencio internos). Una frase desafortunada, esas que antes se resolvían con un «perdón, me mandé una cagada» hoy amerita lapidación pública y exilio del mapa social. Porque no, ya no estamos para disculpas: estamos para la hoguera con aplausos incluidos.
Ahora, ojo, que esta furia sagrada tiene código de descuento: se aplica exclusivamente a quienes no forman parte del club. Si sos «compa», tenés pase libre para acosar, insultar y agredir con la fe del converso, sin que se mueva ni una ceja. La virtud, como el semáforo, parece que también es selectiva.
Lo más simpático de todo es cómo el poder que les regalan las redes a estos nuevos inquisidores del lenguaje coloquial los va envalentonando hasta convertirlos en pequeñas milicias organizadas para silenciar voces ajenas: te cierran la cuenta de X (a mi por ejemplo) y, si el caso lo amerita, directamente te borran de los medios, prolijitos y sin dejar rastro. Un trabajito casi artesanal.
Con este panorama de ofendidos profesionales, intolerantes de tiempo completo y moralistas de cartón que practican con entusiasmo lo mismo, o peor, que dicen combatir, no falta mucho para que hasta un simple «buenos días» termine siendo motivo de escrache. Ese futuro, dicho sea de paso, ya golpea la puerta: vivimos instalados de lleno en esta hipocresía social donde ya ni se le puede decir gordo a un gordo sin activar el protocolo de crisis.
Así que, previendo (o más bien constatando) ese porvenir tan luminoso, me di el trabajo, con una ayudita de la IA, porque hasta para esto hay que delegar, de recopilar algunos eufemismos que nos permitan seguir diciendo exactamente lo mismo de siempre, pero envueltos en un papel de regalo tan elegante que sus mentes básicas, limitadas y primitivas no logren detectar el contenido.
Sin más rodeos, te presento un adelanto del manual que pronto ocupará un lugar de honor en cada librería del país, imprescindible en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, titulado: Guía Práctica del Insulto Camuflado (Edición Especial Mentes de Cristal) con el que podrás decir lo mismo, un poco más rebuscado eso si, sin que te cancelen, y probablemente sin que entiendan un carajo de lo que quisiste decir.
ACOMODADO: Beneficiario del mérito hereditario y el contacto oportuno / Ubicado estratégicamente por la providencia divina (y un pariente)
ADOCTRINADO: Usuario del pensamiento prestado y enlatado / Loro con memoria ampliada
BURRO: Eminencia en la ciencia de la ignorancia aplicada / Arquitecto del fracaso intelectual sistemático / Consultor senior en testarudez sin fundamentos
CÓMPLICE DE DICTADURAS: Entusiasta del orden sin libertades molestas / Apostador ciego del autoritarismo con modales
DELINCUENTE: Emprendedor al margen del Código Penal / Transgresor sistemático del pacto social
DEMAGÓGICO: Distribuidor ilusionista de aire caliente / Comerciante de utopías a costo cero / Poeta de la satisfacción popular sin sustento presupuestario
EMPOBRECEDOR: Filántropo de la miseria colectiva / Ingeniero en demolición del poder adquisitivo
ENVIDIOSO: Sufridor profesional del éxito ajeno / Científico de la amargura por la prosperidad del vecino
HARAGÁN: Atleta de la horizontalidad / Alergico al sudor y a la productividad
IGNORANTE: Enciclopedia en blanco / Santuario virgen de todo conocimiento
INCOMPETENTE: Profesional de la inutilidad calificada / Licenciado en fracaso sistemático
INCUMPLIDOR: Especialista en firmas con tinta invisible / Coleccionista de plazos vencidos / Militante de la promesa en estado gaseoso
INSERVIBLE: Monumento viviente al espacio desperdiciado / Elemento decorativo de nulo valor operativo
JODEDOR: Consultor senior en complicaciones innecesarias / Arquitecto del perjuicio premeditado
LADRÓN: Especialista en redistribución involuntaria de bienes ajenos / Coleccionista compulsivo de lo que no le pertenece
MAL ATENDIDA: Afectada por déficit crítico de afecto calificado / Víctima de un apagón de atención personalizada / Sufriente de desabastecimiento severo en el departamento de contención emocional
MENTIROSO: Premio Nobel de ficción espontánea / Distribuidor autorizado de realidades alternativas
NEPOTISMO: Gestión de recursos humanos basada en el árbol genealógico / Especialización en mérito consanguíneo
PUTO: Emprendedor del afecto masculino de alto riesgo / Distribuidor autorizado de amor carnal de rápido consumo
RESENTIDO: Sommelier de rencores añejados / Coleccionista de agravios imaginarios
SINVERGÜENZA: Persona con la moral en régimen de zona franca / Inmune al pudor y a la vergüenza ajena
TONTO: Atleta cerebral sin medalla / Desprovisto de todo vestigio de lucidez / Poblador de la penumbra intelectual
TORTILLERA: Militante de la resistencia al patriarcado desde la cama / Ingeniera de la felicidad uterina sin intervención masculina
VAGO: Militante del mínimo esfuerzo biológico / Defensor acérrimo del reposo absoluto
VIVIDOR: Parásito de alta gama con vocación de sibarita / Especialista en consumo del esfuerzo ajeno
