Todos hemos visto alguna vez a los misioneros mormones caminando por nuestras calles. Los identificamos enseguida: jóvenes, vestidos de manera muy similar, siempre en parejas y dedicados a compartir su mensaje religioso.
Sabemos que poseen capillas donde realizan sus reuniones y que, en Uruguay, existe un único templo, ubicado en Montevideo. Esa realidad comenzará a cambiar con la construcción de un segundo templo en Rivera, anunciada por el presidente Russell M. Nelson durante la Conferencia General de abril de 2025. El tema vuelve hoy a cobrar actualidad porque pudimos saber que las obras estarían próximas a comenzar.
La diferencia entre una capilla de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y un templo radica, fundamentalmente, en su función.
Las capillas son los lugares donde se realizan las reuniones dominicales de adoración, la Escuela Dominical, actividades para niños, jóvenes y adultos, y otras reuniones de la congregación. Están abiertas al público y cualquier persona puede asistir a los servicios religiosos sin necesidad de ser miembro de la Iglesia.
Los templos, en cambio, son edificios considerados especialmente sagrados por los miembros de la Iglesia. Allí no se celebran las reuniones dominicales habituales, sino que se llevan a cabo ordenanzas religiosas que los fieles consideran esenciales y de carácter eterno, como los bautismos vicarios por personas fallecidas, la investidura y el sellamiento de matrimonios y familias para la eternidad.
Aunque ya ha transcurrido más de un año desde el anuncio del templo de Rivera, aún no se ha informado oficialmente la fecha de inicio de las obras. No obstante, algunas fuentes oficiosas cercanas a la Iglesia sostienen que podrían comenzar en los próximos meses y extenderse durante aproximadamente tres años.
De acuerdo con la información disponible, el futuro templo sería de mayores dimensiones que el de Montevideo y atendería especialmente a los fieles del norte del Uruguay, aunque estará disponible para miembros de todo el país y por su ubicación geográfica, también se espera que reciba una importante afluencia de visitantes provenientes del sur de Brasil y del litoral argentino.
En ese contexto, esas mismas fuentes oficiosas indicaron que la futura construcción estará muy cercana al ex Shopping Melancía e incluso mencionan, que el complejo comercial recientemente rematado y vendido por siete millones de dólares, habría sido adquirido por la propia Iglesia.
Hasta el momento, ninguna autoridad eclesiástica ni los organismos intervinientes en la operación han confirmado públicamente esa eventual compra. Tampoco hemos podido corroborar esa información mediante documentación pública o una segunda fuente independiente ajena al entorno del proyecto. Por esa razón, este dato debe ser considerado como una versión de fuentes y no como un hecho confirmado.
No obstante, la hipótesis resulta interesante porque permitiría explicar algunos aspectos logísticos del emprendimiento. Si el templo recibirá contingentes provenientes de distintos puntos de Brasil, Argentina y Uruguay, disponer de un amplio predio para estacionamientos y servicios complementarios tendría sentido. También resulta llamativa la existencia, dentro del predio del antiguo shopping, de una terminal de ómnibus construida pero nunca inaugurada, infraestructura que eventualmente podría facilitar la llegada y salida de excursiones.
En caso de que la adquisición del shopping por parte de la Iglesia llegara a confirmarse, aún quedarían varias incógnitas por resolver. ¿Se demolerían las construcciones existentes y se destinaría todo el predio a estacionamientos y áreas de apoyo para el templo? ¿Se conservarían parte de las instalaciones para otros fines? ¿Podría desarrollarse allí algún centro de servicios, alojamiento para visitantes o actividades vinculadas a la Iglesia? Hasta el momento no existe información oficial que permita responder esas preguntas.
Precisamente por esa ausencia de confirmaciones, corresponde diferenciar claramente los hechos de las conjeturas. Lo confirmado es el anuncio oficial de la construcción de un segundo templo en Rivera. La ubicación aproximada del edificio, la eventual adquisición del Shopping Melancía y el destino que tendría ese predio forman parte, por ahora, de versiones provenientes de fuentes cercanas al proyecto que aún no han podido ser verificadas de manera independiente.
Más allá de esas incertidumbres, la construcción de un templo en Rivera constituye una noticia de gran relevancia para la región. Además de su significado religioso para los miembros de la Iglesia, una obra de estas características suele generar inversión, empleo durante la etapa de construcción y un movimiento permanente de visitantes una vez que el templo entra en funcionamiento, con el consiguiente impacto sobre la actividad comercial, hotelera, gastronómica y de servicios.
Habrá que esperar las confirmaciones oficiales para conocer los detalles definitivos del proyecto. Lo que ya no admite discusión es que Rivera está llamada a convertirse en un punto de referencia para miles de fieles de Uruguay, Brasil y Argentina. Más allá de su significado religioso, la futura construcción del templo representa una oportunidad de desarrollo económico y de proyección regional cuya verdadera dimensión comenzará a apreciarse cuando las obras se pongan en marcha.
